INFLACIONADOS
Vivimos en un país que se tutea con la inflación desde el siglo pasado salvo en los diez años y cinco meses del gobierno de Carlos Menem cuando el índice era casi imperceptible gracias a un plan de convertibilidad inamovible. A través de todos los restantes gobiernos se han puesto en práctica políticas económicas con mayor o menos éxito circunstancial y, en otros casos, los resultados han sido catastróficos. Ésto ha provocado la salida anticipada de ministros de la cartera económica que anunciaron recetas mágicas para lograr la confianza de los mercados y tranquilizar al pueblo argentino. Y ni hablar de las promesas electorales de los candidatos a la presidencia con dispar tinte político. La inflación repercute constantemente en el devenir de nuestra vida diaria. A medida que se da a conocer el índice mensual entramos en una rueda que obliga a retocar todos los valores comerciales. Nadie se escapa de ésta conducta para no perder márgenes de ganancia e incluso algunos reajustan por adel...