Un mundo de 20 asientos

 Así se llamaba una telenovela emitida en 1978 por el canal 9 de Buenos Aires. Una historia de amor entre un colectivero y una joven enamorada que se hacía pasar por mucama de una familia adinerada. Tuvo altos niveles de audiencia y por eso realizaron una segunda temporada.

Hoy, el rating de los canales de noticias sube por el asesinato de un chofer de colectivo a manos de delincuentes que suben a robar. La noticia continúa con los cortes de calles realizados por sus compañeros de trabajo que a su vez increpan y golpean al ministro de seguridad provincial que no puede brindar garantías debido a las falencias de las políticas de Estado. Y a su vez, la ola de delitos no se detiene, los ladrones siguen robando y pegandoles culatazos a los colectiveros. Los vecinos se organizan, cortan rutas, queman gomas y reclaman ante una cámara televisiva. No van a ver a ningún funcionario porque saben que es inútil. Lo que vale es visibilizar el problema y para eso, nada mejor que los medios.

En la suma de todos los ratings que se generan por una noticia de alto impacto popular a través de los canales exclusivos de noticias, informativos, redes sociales, programas de radio y cualquier plataforma que se hace eco se supera a la novela de mayor audiencia. La noticia trágica con ciertos condimentos morbosos y todo el contexto familiar que rodea a la víctima se lo exprime al máximo.

Los políticos oficialistas salen a defender el cuadro de situación creando un relato fantástico para tratar de salvar la silla del cargo que ocupan. Por otro lado, los políticos de la oposición no pierden la oportunidad para hacer una crítica salvaje para destruir a sus adversarios con un fin electoral.

Las audiencias se dividen en opiniones condenatorias, neutrales y en defensores del Estado culpando a otros. Lo llamativo es que todos sufren la misma inseguridad y las miserias personales se colocan por encima del bienestar general.

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