DOLARIZADOS

 En alguna oportunidad de la historia argentina nuestra moneda se llamó peso fuerte y hoy se podría llamar «peso débil». El sistema monetario ligado con un modelo agroexportador industrializado posibilitó posicionarse como una potencia mundial. Hace 100 años el peso argentino era la moneda más fuerte del mundo.

Desde esa época el deterioro económico con algunos niveles paliativos fue cada vez peor hasta nuestros días. La solución mágica fue pedir constantes préstamos en dólares con la promesa de inversión en infraestructuras que generaran ganancias para devolver en cuotas los compromisos ante los entes acreedores. Dichos préstamos se utilizaron se utilizaron para hacer parches circunstanciales y tampoco se cumplieron lo pactado para realizar los objetivos planeados.

La República Argentina necesita dólares para funcionar ya que compra insumos en el exterior porque no se fabrican localmente. Las compras permiten generar productos para el consumo local y para exportar. Pero el monto de las exportaciones con sus impuestos tributados al Estado no alcanza para equilibrar las cuentas en rojo. Se cae en continuas renegociaciones y la deuda externa sigue subiendo por falta de pago con acumulación de intereses.

Obviamente que el pueblo no tiene la culpa de los desmanejos de los sucesivos gobiernos civiles y militares pero es el más perjudicado. Cuando los argentinos comenzaron a ver la devaluación de su dinero recurrieron a la compra de dólares como solución para mantener el valor de lo propio. De ésta eligieron poder mantener la capacidad de compra ante la inflación galopante. Se llegó a un punto de observar todos los días el cierre de la cotización del billete verde estadounidense porque muchísimos productos tienen una valorización internacional. De acuerdo a ello se ajustan los precios al compás de la pizarra diaria. En otros países con economías estables y sin inflación no se preocupan por ésto.

Los candidatos opositores tampoco pueden escapar de mencionar sus planes para el dólar. Algunos pregonan dolarizar totalmente la economía y otros un sistema bimonetario. Lo que sí necesitamos es un gobierno serio que aplique a rajatabla una planificación con recetas que han resultado exitosas en los países a los que le va bien.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Un mundo de 20 asientos

Presidente diferente